Ensayo Académico
Ensayo Académico
El ensayo es realizado con base en la lectura del libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva"
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El
siguiente ensayo reúne algunas ideas del libro escrito por Stephen R.Covey,
quien detalla 7 hábitos que las personas pueden desarrollar, para ser
altamente efectivas, en las distintas dimensiones y áreas en que se
desenvuelve.
Comparte
la visión de iniciar el proceso de adentro hacia afuera en un desarrollo
personal, para luego ser altamente efectivo en las relaciones interpersonales
e interdependientes, así lograr el éxito.
Adquirir
los 7 hábitos, según el autor, conlleva un proceso de un conocimiento propio,
el cual permite determinar los cambios que son necesarios para ir avanzando, agrega
que el desarrollo de la imaginación permite visualizar los distintos
escenarios antes los cuales se dará una reacción y las posibles consecuencias,
este permitirá optar por la mejor respuesta ante la situación. También
conlleva la tarea de reconocer que todas las personas tienen su mundo, que
piensan diferente, que poseen principios distintos, que como seres humanos
necesitamos de comprensión.
Para
adquirir los hábitos, se requiere iniciativa, cambios de paradigmas, una
visión flexible que permita ver los distintos ángulos de las situaciones que
nos apremian, organización, planificación, reconocer nuestro centro para poder
priorizar, empatía y ganas de lograr relaciones interdependientes.
Las personas son capaces de ser
cada día mejor, sin embargo, es necesario cambiar o incorporar algunos hábitos
que permita un desarrollo integral y efectivo, a continuación se abordan
superficialmente los 7 hábitos necesarios según Stephen R.Covey, iniciando con
los principios y paradigmas que gobiernan a cada persona.
El visón “de adentro hacia
afuera”, enfatiza la necesidad de conocer ¿quién soy?, ¿cómo visualizo mi
mundo? ¿cómo quiero proyectarme ante la sociedad? ¿Qué debo cambiar? ¿cómo
puedo mejorar? Cada una de las personas en su historia y contexto, va creando
una visión de su mundo, elaboran un paradigma, el cual está lleno de
principios y valores que son lo que gobiernan y dan una pauta de su comportamiento.
Es necesario conocer esos
paradigmas básicos de donde surgen las actitudes y las conductas, el
autoconocimiento; sólo conociendo las raíces de nuestro ser, se determinan los
aspectos que necesitan un cambio, para lograr un equilibrio significativo, y
recurro a la metáfora de Thoreau que dice “Mil cortes en las hojas del árbol
del mal equivalen a uno solo en las raíces”, los cambios significativos vienen
de la base, de lo interno, para obtener frutos de mejor calidad o apariencias
agradables y reales.
Reconocer que se posee una visión de mundo tan única y
personal, permite entender que cada persona tiene su propia estructura, aunque
esa visión sea extraña a nuestra percepción, cada uno posee principios, que
vienen a ser hábitos que se llevan a la práctica diariamente, aprender a
escuchar y comprender a las personas con las cuales se tienen relaciones,
permite conocer su modo de ver el mundo, aceptar otras realidades, pero con
frecuencia se impone una perspectiva única para entender una situación, se
olvida de las otras vivencias, socavando las relaciones de intercambio y de
cooperación.
Se presenta un enfoque de la
efectividad personal e interpersonal en las relaciones, centrado en principios
y con base en el carácter; el carácter es el que se comunica con mayor
efectividad, ya que, el hombre emana su esencia y no lo que finge ser; las
victorias se inician en el interior, para luego pasar las victorias públicas,
busca mejorar las relaciones con nosotros mismos, para luego hacerlo con los
demás.
Generar cambios a los hábitos
que han sido de práctica diaria, exige un tremendo esfuerzo y requiere de
mucha voluntad, además para crear nuevos hábitos se necesitan tres elementos,
primero el conocimiento, el qué y el por qué debo cambiar; segundo, debe tener
las capacidades, preguntarse el cómo lo voy hacer; y en tercer elemento, el
deseo, es querer hacer el cambio.
El cambio es un proceso de madurez,
se percibe primeramente enfocado en el tú, un ser dependiente, tú haces, tú me
cuidas; pasa al yo, la independencia, yo puedo, yo soy; luego, al
interdependiente, al nosotros, nosotros cooperamos, nosotros podemos… cuando
no invertimos en el mejoramiento, en dar los pasos hacia la madurez, se
limitan las opciones.
Con la liberación femenina se
dio un gran cambio, se pasó del “yo no puedo, es tu responsabilidad, usted es
el que decide” a “yo puedo, yo soy responsable de mis acciones, yo decido mi
beneficio”, sin embargo, no se enfoca como grado de madurez, sino como
competencia, como señal de sustitución del hombre; ahora el reto, el paso a
seguir, es “nosotros podemos”, no tiene género, porque lo que demanda es
colaboración y empatía para alcanzar lo propuesto, no es competencia es buscar
un beneficio común.
Con la frase trillada, debemos
tratar a los demás como queremos que nos traten, es la forma correcta de
establecer relaciones de confianza, así se gana el corazón; cuando se pone el
corazón en lo que hacemos y en las relaciones de cualquier tipo, se obtiene
entusiasmo y lealtad, hacemos que las cosas funcionen. No se puede forzar a las
personas a que cambien, pero se puede dar una visión distinta, se puede ganar
la confianza, se puede tener una tercera perspectiva y tener un nosotros, una
relación de interdependencia.
El primer hábito, es ser una
persona proactiva. Ser proactivo no es sólo tener la iniciativa en emprender
las cosas, es ser responsable de su propia vida, de las decisiones elegidas y
sus posibles consecuencias, sobre todo hacer que las cosas sucedan para un
mejoramiento personal e interpersonal.
La reactividad es característico
del ser humano, las personas reactivas, son impulsadas por los sentimientos,
condicionadas por las circunstancias, el entorno donde se desenvuelve lo
afecta, si los estímulos son positivos se sienten bien, si son negativos se
sentirán mal, su estado de ánimo depende de las conducta que tienen los demás
sobre ellos, pero una persona que se caracteriza por la proactividad, no se
deja influenciar totalmente por los estímulos que le rodea, pues su bienestar
reside en los valores internalizados, siempre está dando lo mejor de sí mismo,
tanto como para él como para los demás, si las cosas no dan como se
proyectaban se aprender del error, genera un cambio.
La vida es un intercambio,
presenta estímulos que originan respuestas y con ellas consecuencias, muchas
de estas consecuencias no son lo que se espera; si la persona se caracteriza
por ser reactiva, las consecuencias no esperadas le producen daño, ansiedad,
frustración, pero la situación en sí no es la que produce este sentimiento
sino la respuesta o la reacción que ella le dio, ya que somos seres de
expectativas que buscamos el autocumplimiento. Una persona proactiva elige
cuidadosamente sus respuestas y no permite que las consecuencias le hagan
daño, así lo destacó Eleonor Roosevelt “Nadie puede herirte sin su
consentimiento”, lo importante del error consiste en reconocerlo
instantáneamente, corregirlo y aprender de él, convirtiendo el fracaso en
éxito.
Para ser proactivos, es
necesario tomar la iniciativa, es actuar, es elegir las respuestas, incluso
crear las propias circunstancias para nuestro beneficio, de ningún modo, un
ser proactivo permite que los demás tomen las decisiones que a él le
corresponden.
El propio lenguaje nos sitúa en
personas proactivas o reactivas. Las personas reactivas, se mueven por
sentimientos, esos sentimientos controlan las acciones, buscan entregar sus responsabilidades
a otras personas, ejemplos de un lenguaje reactivo, “Yo soy así” “no tengo que
hacer eso” “no puedo”; el lenguaje de una persona proactiva, muestra
empoderamiento, ejemplo “examinemos nuestras alternativas” “yo elijo” “puedo
elaborar una exposición adecuada”, subordina los sentimientos a sus valores.
Por otro lado, las personas
proactivas, centran sus esfuerzos en el círculo de la influencia; este círculo
se ocupa de las cosas a las cuales se les puede generan un cambio, la
comunicación, la asignación de responsabilidades, el trabajo en equipo, se
requiere interpretar la realidad para determinar lo que se necesita. Para
ampliar el círculo de la influencia, se debe trabajar en sí mismo, en la
seguridad, la autoestima, en las capacidades y empoderarse, y cuando tenemos
todos esto, se refleja esa energía, brindando a las personas que están a su
lado confiabilidad y apertura para asimilar los cambios.
En la actualidad se convive
generalmente con personas reactivas, a las cuales llamamos explosivas,
directas, buscan tener siempre la razón y aprobación, a estas personas las
mantenemos a un margen porque son de cuidado, lejos de generar confianza
generan negatividad; cuando nos topamos con personas proactivas, ellas con su
sola presencia generan confianza, apertura, nos gusta su compañía. ¡Qué bien
vendría ese cambio!
El segundo hábito nos enfoca en
establecer un fin en mente, este mostrará el destino al cual se va a llegar, la
ruta necesaria para poder alcanzarlo. Cuando se establece este fin en la mente,
aunque la vida se vuelva ajetreada no se perderá el horizonte.
Enseña que todo se crea dos
veces, la primera, es una creación de forma mental, cuando se piensa cada
detalle, cuando se pone este fin en la mente, la segunda creación es cuando la
llevamos a cabo de forma física. En la primera forma de creación se debe tener
autoconciencia para ser proactivos, además, la imaginación y la conciencia
moral vienen a influir grandemente en esta creación inicial.
Con la imaginación podemos crear
los escenarios donde vamos a actuar, nuestros mundos, las posibles respuestas
con sus consecuencias, las personas involucradas, además, la conciencia moral
dictará los principios y leyes personales para actuar en ellos, esta es la
primera creación; con esto muy presente, se inicia la escritura del guion
propio, reescribiendo los adquiridos a lo largo de la vida e impuestos por la
familia y la sociedad. Esta misma estrategia de la imaginación, lo podemos
observar en el programa de la NASA, los astronautas ensayarlo todo, una y otra
vez, en un ambiente simulado, antes de su lanzamiento al espacio, se fingen
distintas situaciones para que las resuelvan, tomando distintas alternativas y
conocer la mejor opción, en caso de que se diera realmente, estar preparados.
Este ejemplo se puede aplicar en
todas las áreas de la vida. Antes de cualquier tarea, de una presentación, de
una entrevista, de una conversación con la familia o algún miembro específico,
con un colaborador, realizar la simulación una y otra vez, hasta alcanzar
claridad y respuestas, cuando entre en la situación, no le resultará extraña ni
le provocará temor enfrentarse a ellas y dar respuestas acertadas.
Se enfoca el liderazgo personal,
vinculado a esa primera creación que se realiza en la mente y la administración
que viene a ser la segunda creación, que es poner en práctica que lo que se
proyectó mentalmente.
Como sujetos únicos, responsables
de la historia personal, nos convertimos en programadores de nuestra vida; para
que cada elemento realice lo que se desea en el proyecto, que es nuestra propia
vida, se debe tener la autoconciencia de lo somos (conciencia moral) y lo que
queremos (imaginación), con esto se elaborará un nuevo plan con las pautas
necesarias para obtener lo que imaginamos. Cuan distintas son nuestras vidas
cuando sabemos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, y,
manteniendo ese cuadro en mente, actuamos cada día para ser y hacer lo que en
realidad nos interesa.
Todas las proyecciones de cada
ser humano, proviene de un centro; este centro pueden ser la familia, el
cónyuge, el dinero, el trabajo, las posesiones, el placer, los amigos,
enemigos, la iglesia, en sí mismos y en los principios; el centro que haya en
nuestra vida es la fuente de seguridad, guía, sabiduría y poder. La Sabiduría
tiene que ver con nuestra identidad, nuestra base emocional, la autoestima; la guía,
nos muestra la dirección a seguir en la vida, basados en normas y principios
que gobierna nuestras decisiones, y acciones; la fuente de la sabiduría, es la
comprensión de los principios y las relaciones, el juicio, el discernimiento,
nuestro sentido del equilibrio; y la fuente del poder, es la facultad para
actuar, la fuerza y potencia para realizar las cosas.
Por lo general, las personas
poseen una combinación de centros, estos fluctúan conforme las situaciones de
la vida, no hay dirección ni hay constante, lo ideal es tener un centro claro,
que potencialice la seguridad, la guía, la sabiduría y el poder, que haga
posible la proactividad y armonice con todos los aspectos de la vida. A lo
largo de nuestras vidas, vemos como los centros van cambiando, se hacen
esenciales los amigos, el trabajo, la familia, los hijos, el esposo, nosotros
mismos, y por circunstancias de la vida cambian, esos cambios nos generan
tristeza, frustración, quedamos vacíos y nos hacen daño. La importancia de
fijar nuestro centro en los principios, es que este nos brindará, seguridad,
guía, sabiduría y poder, y mantendrá en equilibrio los distintos roles que
desempeñamos. Al centrar nuestra vida en principios correctos, creamos una base
sólida para el desarrollo de los cuatro factores sustentadores de la vida.
Una persona centrada en los
principios, tiene su propia identidad y clara autoestima, sabe a donde se
dirige, reconoce y aplica las normas y principios, que le permiten tomar
decisiones que le favorece sin invadir o afectar a las demás personas, tiene la
capacidad de comprender a sus semejantes, crear juicios de valor pertinentes,
reconoce el valor de relaciones y tiene la fuerza para crear, para llevar a
cabo lo que desea.
El tercer hábito viene a
empoderarnos, a llevar a cabo lo que imaginamos y programamos. Es la puesta en
práctica del guion que escribimos o reescribimos.
Se busca desarrollar la voluntad
independiente, que es la toma de decisiones, saber elegir y actuar antes las
distintas situaciones, es llevar a cabo el programa que fue elaborado según mi
centro y mi proyección, y no permitir que otros tomen las decisiones por mí.
Cuando accionamos la voluntad
independiente se evidencia la integridad que reviste nuestras acciones, el
valor que nos damos a nosotros mismos y que proyectamos a la sociedad, es
cumplir lo que prometemos, cumplir nuestras responsabilidades, lograr que las palabras
sean congruentes con nuestras acciones.
Este tercer hábito, “Primero lo
primero”, nos enfatiza que hay prioridades, tenemos la administración, indica lo
que se debe hacer diariamente, es la parte de disciplina, es la puesta en
práctica, mientras que el liderazgo decide que es lo primero. Es un juego del
manejo de la vida y el tiempo.
La vida siempre presenta cantidad
de situaciones, hay algunas urgentes, otras no tan urgentes, unas importantes y
otras no tanto. En el ritmo acelerado de la actualidad y los múltiples roles,
nos llenan de cosas urgentes, que al final de cada día nos dejan agotados, con
la tecnología invadiendo todos nuestros espacios, acudimos a ellos y nos dan un
respiro a esa vida tan ajetreada, de modo que dejamos de lado muchas de las
cosas que son importantes en nuestras vidas, pero no se presentan como una
urgencia, incluso nos ocupamos de las cosas que no son urgente ni importantes. Es
necesario la priorización de las cosas urgentes como también de las
importantes.
Las personas que viven haciendo
lo urgente se llenan de estrés, agotamiento; los que se ocupan de lo que no es
urgente ni importante, consideran que los planes y las metas no valen la pena,
emplean su tiempo en lo sencillo, no tiene sentido de responsabilidad; las
personas que se ocupan de lo importante planifican a largo plazo, previenen,
reconocen las nuevas oportunidades, reconoce lo que es importante y que le dará
resultados positivos en un futuro. Todo debe tener un equilibrio, las cosas
urgentes atenderlas, las importantes incluirlas y atender lo que no es urgente
ni importante pero que también ocupa nuestra atención.
Ante las tantas actividades que
nos apremian diariamente, las cuales debemos priorizar, algunas de ellas se
pueden delegar, para que dé resultados, es necesario que esa delegación sea con
efectividad para potenciar más fuerza de trabajo. Con la delegación de algunas responsabilidades,
nos podemos ocupar de las cosas más urgentes y de importancia, como beneficio
personal, además se genera motivación para la persona elegida en realizar
actividades asignadas, ya que es un voto de confianza.
La delegación de responsabilidades,
requiere de modelaje, dar reglas claras y visualizar las consecuencias de la
toma de decisiones, dependiendo de la persona a la cual se le delega las
responsabilidades y su madurez, así será la frecuencia para solicitarle la
rendición de cuentas.
El autor, hace mención a las
victorias públicas, que surgen cuando ya han adquirido las victorias privadas que
conlleva aplicar los tres primeros hábitos. Las victorias públicas, enfocan las
relaciones interdependientes, donde hay confianza, trabajo de equipo,
consideración por las demás personas. Igualmente, menciona la importancia de
tener buenas raíces, para poder cosechar los frutos, es quererse uno mismo,
conocerse, controlarse para poder tener relaciones saludables y provechosas con
las demás personas.
El ingrediente más importante de
toda relación no es lo que decimos o hacemos, sino lo que somos, si nuestras
acciones no reflejan nuestros principios, nuestro centro, las demás personas sentirán
esa duplicidad. Esto es un convivir diario, cuando se observan personas que
alaban a sus superiores cuanto este se encuentra presente, pero a las espaldas
hace comentarios ofensivos y burlescos, vemos esa falta de lealtad y duplicidad
en su persona, perdiendo la confianza y las relaciones con los demás.
Cada una de nuestras acciones
crean fondos, que se van a depositar a una “cuenta bancaria emocional”, en esta
cuenta es necesario hacer depósitos constantes positivos, los mismos ayudan a
que nuestras relaciones con los demás se mantenga firmes, con confianza. También
hacemos retiros de esa cuenta cuando faltamos a nuestros principios.
Dentro de los depósitos más
esenciales a esta cuenta bancaria, están: “comprender al individuo” tratar a
los demás como quieres que te traten, hacer por ellos, lo que nos gustarían que
hagan por nosotros; “prestar atención a las pequeñas cosas” a veces las cosas
más simples, más pequeñas, son las más apreciadas, esos gestos de cariño, de
compresión, de consideración, nos manipula moralmente a devolver de la misma
manera, por otro lado, las faltas de respeto, las indiferencias, socavan la
cuenta bancaria emocional; “mantener los compromisos” cumplir con nuestras
promesas y responsabilidades hace que esa cuenta crezca, o se acabe por la
desconfianza; “aclarar las expectativas” especialmente cuando se delega, es
necesario expresar claramente lo que busca, no dar por sentado que las personas
entienden su proyección, es necesario establecer una buena comunicación para
cumplir con el trabajo asignado y rendir cuentas reales; “demostrar integridad
personal” no actuar con duplicidad, ser una persona transparente, con
principios fuertes, donde las palabras sean coherentes con su comportamiento;
“disculparse sinceramente cuando realiza un reintegro” es reconocer la falta,
disculparse pero no estar incurriendo en la misma, sino demostrar que falló
pero que realmente se siente arrepentido, que no volverá a suceder; estas acciones aunque no las hacemos pensando en
acrecentar la cuenta, por sí solas aumentan esa cuenta bancaria emocional.
El cuarto hábito, “ganar/ganar”,
enfoca al menos dos partes, donde se busca que ambas participantes puedan
sentirse bien con las decisiones tomadas en forma conjunta, así dar buenos
resultados por igual. Todas las partes se comprometen a lograr el objetivo
propuesto.
Pensar en ganar/ganar, es un
hábito del liderazgo interpersonal, para aplicar esta dimensión se necesita
mucha consideración, tener visión, iniciativa y emplear nuestro centro de vida.
Es un ambiente de cooperación, de ayuda mutua, de unir partes para hacer un
todo. Por otro lado, la sociedad vende la dimensión de “gano/pierdes”, una
competencia de todos contra todos, en la familia, el trabajo, amigos, todo
equivale, a quien tiene más, quien es mejor, mayor poder, mejores reconocimientos,
entonces cuando se conoce una nueva dimensión, para establecer las relaciones
interpersonales, merece un gran esfuerzo para reescribir ese guion, pasar de
una competencia a un escenario cooperativo, requiere de proceso de cambio.
Sin embargo, no todas las
situaciones se llegan al feliz término, donde ambas partes se sienten cómodas y
aceptan las condiciones, no es forzar la relación, cuando no se pueda convenir
ambas partes, es preferible que no haya trato, ni comprometernos a acuerdos en
los que quedaron dudas. Esto también nos da tranquilidad.
El hábito de “ganar/ganar”,
requiere de cinco fases, inicia con el carácter, a través de las relaciones
para llegar a los acuerdos, sobre la estructura y los sistemas de ganar/ganar.
El carácter tiene que ver con
tres elementos, la integridad es el valor que nos atribuimos nosotros mismos;
la madurez, es la capacidad de expresar nuestros sentimientos y convicciones y
tener el respeto por pensamientos y sentimientos de los demás; mentalidad de
abundancia, es la visión de que el mundo tiene mucho y hay para todos, no es
necesario competir, sino que se pueden compartir todo lo que se logra.
Las relaciones son de confianza, las cuentas
bancarias son ricas para ambas partes, no se elimina la diferencia de
perspectivas, sino se brindan distintas posiciones que enriquecen el trabajo
cooperativo. Los acuerdos se formulan en un paradigma de la interacción
productiva, no se basan en consecuencias de recompensas y castigos, más bien crean
un modo efectivo de clarificar y manejar las expectativas entre los implicados,
en un esfuerzo interdependiente, es decir, un esfuerzo de todos.
Ganar/ganar, es la mejor opción,
ambas partes satisfechas por las decisiones tomadas, trabajan de forma
cooperativa, aplicable para todas las áreas y roles que las personales poseen.
Un quinto hábito que nos pide
humanidad, nos pide que nos centremos en los demás y no únicamente en nosotros
y nuestras necesidades. Un quinto hábito, que se nombra “procure primero
comprender y después ser comprendido”, donde se aplica la escucha atenta y
empática, para darle apertura y confianza a esa persona con la cual tratamos.
La escucha empática, es escuchar
con la intensión de comprender, es ver las cosas a través del marco que lo ve
la persona que lo expresa, es comprender su paradigma, es situarse en el cómo se
siente, es crear la cuenta bancaria emocional que genera un comercio entre los
corazones. Aplicar este tipo de escucha nos proporciona información importante
de esa persona, estamos efectuando depósitos emocionales que hace que una
relación se fortalezca y se acreciente la confianza, además proporciona “aire
psicológico” en la persona que habla, ese desahogo, esa muestra de interés, que
lejos se recibir críticas o juicios de valor, da alivio. Una de las mayores
necesidades de supervivencia del ser humano después de la física, es la
psicológica, hay necesidad de ser comprendido, afirmado, valorado y apreciado,
cuando estas necesidades no están satisfechas nos motivan a buscar los medios
para hacerlo, por medio de la escucha se satisfacen algunas de ellas.
Con ayuda de la escucha empática,
podemos construir un diagnóstico que nos permite conocer la necesidad de esa
persona y de acuerdo esos hallazgos, se propone una solución, se da una
respuesta. Todas las personas somos distintas, dar la misma respuesta o
estandarizar no significa que se va a obtener los mismos resultados, es
necesario centrarse, vincularse con la persona, para dar el diagnóstico y dar
el tratamiento personalizado.
Según los griegos para comprender
y luego realizar planteamientos efectivos la persona debe, tener credibilidad,
inspirar confianza, mantener una integridad y competencia (ethos), debe tener
un lado sensible, empático, que se conecte con los sentimientos de la otra
persona (pathos) y, por último, que tengan lógica sus aportes, que sean reales,
asertivos (logos). Es importante ver la vida a través de los ojos del otro.
El sexto hábito, la sinergia, se expone
como la actividad superior de la vida, la puesta a prueba y manifestación de
todos los hábitos reunidos, demuestra que es más importante el todo que las
partes. Es donde las partes se comunican y reformulan los guiones, ahora establecidos
en común acuerdo. La comunicación con base en la sinergia, es abrir la mente,
el corazón y las expresiones a nuevas posibilidades. Se comunican en ambas
direcciones hasta que aparece una solución con la que ambos se sienten bien, y
que es mejor que cualquiera de las propuestas originales. Es mejor que la transacciones,
es una transformación. Las dos partes consiguen lo que realmente quieren, y en
el proceso construyen la relación.
La sinergia según lo expresa este
autor, se logra cuando las personas son auténticas, no se percibe la duplicidad
en la personalidad y se expresan conforme a sus experiencias, esto permite que
las demás personas puedan abrirse y poder comprender los puntos de vista que no
se habían contemplado anteriormente. Además, se tiene que ir trabajando en la
“cuenta bancaria emocional” con las personas con las que se establecen las relaciones,
también es necesario visualizar el “gana/ganar”, que ambas partes se sientan
cómodos e identificados con las decisiones tomadas y sumamente importante, es
iniciar comprendiendo las posturas o posiciones de la totalidad de las personas
involucradas en la relación.
La esencia de la sinergia
consiste en valorar las diferencias, recordar que cada persona es un mundo, que
tiene su propia estructura, sus valores y principios, que, así como también nos
gusta que nos comprendan, buscan ser comprendidas, que tienen objetivos en
mente y metas que alcanzar, que también quieren obtener ganancias en las
relaciones que emprenden, por tanto, es necesario escuchar y tratar de ver ese
mundo y comprender como lo ven.
Retomamos
la frase, las necesidades insatisfechas son las que nos motivan a buscar como
satisfacerlas, igualmente, el tener una opinión distinta a la mía, es una
motivación a comprender, el por qué otras personas ven las cosas de modo
diferente. Los paradigmas impuestos por la sociedad y familia, por nuestra
historia personal, están tan arraigados en nuestro ser, que modificarlos
requiere quitar nuestras gafas y apreciar el mundo con las gafas de alguien
más.
Este último hábito, “afile la
sierra” consiste en tomarse el tiempo necesario para hacer ajustes de acuerdo a
su necesidad. Supone ejercer las cuatro dimensiones de la naturaleza: física,
espiritual, mental y la social/emocional, de forma idónea.
Es invertir en nosotros mismos,
ya que somos los que programamos un guion que nos proyecta una dirección para
alcanzar los objetivos propuestos. Por eso es tan necesario estar afilando la
sierra, en las cuatro dimensiones de la naturaleza, somos seres integrales,
necesitamos un equilibrio. Ocuparnos de lo importante, aunque no sea tan
urgente, también es parte de equilibrio que necesitamos en nuestras vidas.
La dimensión física, es cuidar de
nuestro cuerpo, comer sanamente, descansar, ejercitarnos; la dimensión espiritual,
es nuestro sistema de valores, es resolver los conflictos interiores,
fortalecer nuestro centro lleno de principios, reconocer mi propósito, al cual
puedo volver y releerlo para continuar en la dirección correcta, sin
desviarnos; dimensión mental, continuar cultivando nuestra mente, con lectura,
aprendizaje, desarrollo de nuestra capacidad analítica, nuestro lenguaje, el
arte de la escritura, el organizar y planificar el tiempo y las actividades, no
como agenda inflexible, sino para darle espacio a las cosas importantes pero
que no le damos prioridad, como la familia, la salud; la dimensión
social/emocional, se desarrolla a partir de nuestras relaciones con los otros,
ejerciendo liderazgo interpersonal, la comunicación empática y un espíritu de
cooperación, aunque esta dimensión no requiere tiempo si necesita práctica, como
el respetar las opiniones que son distintas a las nuestras, el comprender la
visión que nos quieren presentar, el tener la capacidad de escuchar sin
interrumpir, ni hacer referencias a nuestra autobiografía, es buscar el
ganar/ganar.
La
dimensión física, está en nuestras vidas como algo importante, pero mientras
que no tengamos problemas de salud no se vuelve urgente, como para ocuparnos de
ella. Muchas veces incluimos la actividad física o la buena alimentación por
gusto, por vernos mejor, por mantener el peso, pero no como algo que es
positivo en nuestras vidas, a sabiendas que todo repercute en la edad adulta.
La
dimensión mental, en la actualidad se puede afilar de miles formas, con el uso
de la tecnología podemos acceder a plataformas de aprendizaje gratuitas y de
buena calidad, como educadores, esta dimensión cobra especial importancia,
debemos estar actualizados tanto para aprender como para ser más competentes en
nuestros trabajos.
La
renovación debe mantener un equilibrio en las cuatro dimensiones, ya que el
descuido de alguna de ellas afectará negativamente a las demás, pasa lo
contrario, si detectamos una dimensión baja, sin mucha productividad, afilamos
la sierra y produce efectos positivos en las demás dimensiones. Como lo
expuesto en el ejemplo del ejercicio, al hacerlo logramos salud, planificamos
mejor nuestros días para incluirlo, tenemos un sentimiento de satisfacción y al
estar en ese estado de bienestar, no estamos a la defensiva ante las
situaciones que nos hacen reaccionar, las relaciones interpersonales fluyen
mejor.
CONCLUSIONES
Las
personas no deben ser reactivas, no permitir que las situaciones del entorno le
produzcan ansiedad o frustración, debemos tener la capacidad de ver las
opciones para darle un mejor tratamiento al problema.
La
planificación y organización nos permite establecer el fin en mente, viene a
darnos una ruta a seguir para lograrlo. Igualmente, la planificación nos
permite incluir, las actividades urgentes, importantes, las no tan urgentes ni
tan importantes.
Utilizar
la imaginación para poder tener varios posibles escenarios de una situación,
nos permite ver las posibles consecuencias, sean positivas o negativas.
La
frustración surge por el incumplimiento de nuestras expectativas, expectativas que
la sociedad nos ofrece como ideal.
Delegar
responsabilidades, permite potenciar las habilidades de las demás personas, dar
confianza y cohesionar el trabajar de equipo.
Reflejamos
los que somos, la duplicidad de las personas genera desconfianza.
Debe
haber congruencia entre nuestras acciones y palabras, con nuestros principios y
valores.
Los
cambios son necesarios para ser altamente efectivo, es nuestra decisión, es
comprometernos con nosotros mismos.
Si no
participamos en las decisiones que se toman, no se siente el compromiso por
lograr el objetivo propuesto.
Se
necesita mucho esfuerzo para cambiar la visión de las cosas, la sociedad y la
familia nos imponen algunos de ellos. Como por ejemplo los estereotipos de la
belleza, de felicidad, de éxito, todos los hemos buscado de acuerdo a lo
impuesto, para darnos cuenta, que cada uno de ellos personales.
Debemos
amarnos a nosotros mismos, para poder dar de eso que tenemos.
Se
necesita aprender a escuchar, muchas veces el solo hecho de que nos escuchen,
nos alivianan las cargas emocionales que llevamos.
Las
redes sociales nos dan un respiro ante tantas cosas urgentes, a veces es
demasiado el tiempo que ocupamos en las redes sociales y nos olvidamos de las
cosas realmente importantes.
Para cambiar, hay que detectar lo que se debe cambiar, definir las formas o métodos para llevarlo a cabo y hay querer hacerlo.

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